Muestra “El Limón”: una exposición artística autogestionada que conectó el arte con la comunidad

La autogestión cultural redefine la relación entre artistas y comunidad. El arte no solo se exhibe, se vive, demostrando que con creatividad y trabajo en equipo, es posible construir espacios inclusivos que promuevan la cultura desde las bases.

El artista y arquitecto Sergio Hellin ha creado un espacio íntimo donde el arte se vive de forma autogestionada, en un encuentro entre amigos , artistas y comunidad. La nueva muestra, “El Limón” presentada este fin de semana, representa la pasión del artista por el arte y el deseo de compartirlo sin restricciones.

Esta muestra es una de varias que ha organizado en los últimos años, buscando dar visibilidad a sus obras y la de sus colegas, sin el filtro institucional. “La idea es que la gente venga, disfrute del arte y se sienta cómoda. Para mi, lo más importante es mostrar producción artística, no hacer un evento social”, añade.

Para el artista, el arte es como un medio de conexión “El artista se completa con el público”, señaló, destacando la importancia de acercar el arte a todos, sin barreras ni prejuicios.

 La Muestra “El Limón”, reunió a ocho artistas mendocinos, By Zombie; Cecilia Schneiter; Lali Lavorante; Mariana Corominola; Sergio Maure; Venezia, Mariana Giordanengo y Sergio Hellin, con obras de distintos formatos: pequeños y grandes, dibujos, esculturas de maderas y lumínicas , entre otras.

Cecilia Schneiter

En esta propuesta, el cuerpo humano, el sillón y el animal —en este caso, el chancho— se entrelazan en una exploración de la materialidad, el goce y el padecimiento. “El concepto de mi obra es trabajar lo que es la satisfacción, lo gozoso, pero también lo excesivo, que a su vez puede convertirse en un padecimiento”, señaló la artista.  

En sus obras predominan materiales como óleo y cáusticas, que le permiten explorar el desborde y el contacto físico directo con la materia: “Mi intención es que el espectador sienta la dualidad entre el erotismo y el sufrimiento. Un puente entre extremos que, a través del cuerpo, se vuelve palpable”, concluyó.

Mariana Corominola

Presentó las series El Sendero de los Hilos y Agua Conciencia, ambas con una profunda carga emocional y simbólica.

El Sendero de los Hilos, explora cómo las emociones afectan al cuerpo. Describe su proceso creativo como un recorrido hacia el interior humano: “Reverlas, transitarlas y desanudar esos hilos emocionales”, explicó.

Agua Conciencia, utiliza el pez y el agua como metáforas del desarrollo espiritual, inspirándose en la sensación de sumergirse en aguas tranquilas o turbulentas. “La piel siente el agua; lo instintivo se conecta con lo espiritual”, señaló la artista.

By Zombie

Presentó su obra más reciente, donde se adentra en “el límite entre la abstracción y lo figurativo”. Esta serie, trabajada durante el último semestre, toma como inspiración la naturaleza: árboles, flores y paisajes.

“La idea fue capturar el movimiento de los árboles, cómo el sol juega con claros y oscuros entre las hojas. Hasta ahora trabajaba en blanco y negro, pero sentía que me quedaba corto. Decidí desafiarme y explorar el color, algo que nunca había hecho antes”, explicó.

Sus creaciones nacen del contacto directo con el entorno natural. “Todo lo hice in situ: parques, plazas, lugares donde los árboles y las flores me llamaban la atención. Me gusta plasmar lo que siento en ese momento”, concluyó.

Sergio Maure

Es un artista que encuentra en la cultura popular la esencia de su obra. “Yo soy un devoto de los devotos”, afirmó, refiriéndose a las personas que visitan altares como los de la Difunta Correa o el Gauchito Gil. Inspirado por esa cultura popular, ha llevado sus esculturas y tótems a lugares inesperados: La Ruta 40.

Estos tótems, torres y altares no solo evocan un simbolismo arquitectónico, sino que también interactúan con el público de formas únicas.

“Mis obras son un homenaje a la devoción popular y, en cierto modo, también a mi madre, quien me inculcó ese respeto por lo simbólico. Quizás por eso siempre busco que mis esculturas estén cerca de las personas, aunque sea de forma anónima”, concluyó.

Venezia

Presentó su serie “Entre lo humano y lo etéreo” describe su obra como una exploración de emociones y energía. “El arte es una creación compartida: lo que hago no es solo mío, también es de quien lo interpreta”, explicó.

Su serie, que próximamente llegará a Buenos Aires, reflexiona sobre lo visible, lo invisible y el vacío que percibimos. “Ese vacío oscuro es energía; no lo vemos, pero convivimos con él todo el tiempo”, señaló la artista, quien encuentra en la conciencia un puente entre lo material y lo espiritual.

Con esta serie, la artista invitó a reflexionar sobre las conexiones invisibles que nos rodean y la importancia de revalorizar lo colectivo. “Lo etéreo está en la energía que compartimos; el arte nos ayuda a verla”, concluyó.

Mariana Giordanengo

Con más de 30 años dedicados al arte, presentó por primera vez una colección íntima que permaneció oculta durante décadas. “Era muy personal y no creí que la valorarían en su momento”, confesó sobre una escultura luminosa de un retrato de sí misma durante su embarazo.

Su trayectoria incluye destacados trabajos de arte en espacios públicos y culturales como el Paseo del Rock y la Plaza Chile, entre otras obras distribuidas en la Provincia y el País. Aunque asegura que muchos no conocen su nombre, sí han visto sus obras.

Crítica del elitismo en el arte, optó por llevar su trabajo a las calles, creando murales y piezas accesibles para un público diverso. “Lo mío es conectar con lo visual y lo cotidiano, sin complicaciones”, concluyó.

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