La muestra “Fusión surrealista”, reunió al pintor Alexis Delgado y al escultor Jorge Lobos en una propuesta que combina introspección, experimentación y la transformación del metal reciclado en piezas cargadas de surrealismo.

En Fusión surrealista, el pintor Alexis Delgado presentó un diálogo interno entre dos universos creativos: Paisajes del Interior, una serie nacida tras una pérdida personal, y Visceral, un espacio de juego y espontaneidad. La primera aborda temas como la depresión, la ansiedad y los ataques de pánico, invitando a romper tabúes y abrir el diálogo sobre salud mental. La segunda, en cambio, es un contrapeso deliberado: formatos más pequeños, exploración libre de texturas y microhistorias visuales, sin miedo al error. “En Paisajes boceto mucho, lleva tiempo y detalle. Visceral me permite empezar en un punto y terminar en otro completamente distinto”, comentó.



Daltonismo mediante, Delgado aporta además un toque personal a su manejo del color: “A veces me equivoco, y mi pareja me ayuda a elegir. Incluso me ha pasado pintar un árbol de un verde muy raro… pero es parte de mi identidad como artista”, bromeó.




El escultor Jorge Lobos, por su parte, es reconocido por transformar metal reciclado en piezas que combinan surrealismo y mensaje social. En la muestra exhibe obras nuevas y clásicas, entre ellas Motivo publicitario, una pieza irónica construida con elementos recuperados. “Siempre busco que mis esculturas tengan algo de surrealismo y un mensaje claro”, señala. Lobos reflexiona también sobre el desafío de convocar público: “Las salas suelen estar vacías salvo en inauguraciones. El público se renueva, pero cuesta atraer a quienes valoren el arte vivo”.



Con enfoques distintos pero una misma intensidad creativa, Delgado y Lobos logran que Fusión surrealista sea más que una exposición: es un puente entre lo material y lo emocional, una invitación a mirar y pensar más allá de la forma.












